La agenda de Biden en riesgo mientras el Senado contempla catástrofe económica

strongEl presidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden Jr., quien se ve aquí en una conferencia con los reporteros en la Casa Blanca el 24 de septiembre, se enfrenta a importantes votaciones a finales de esta semana sobre los planes de gasto presupuestario y de infraestructura de su administración. (Anna Moneymaker/Getty Images)/strong

By Carlin Becker

Se espera que una serie de batallas campales en el Congreso vinculadas a los planes clave del presidente Joseph R. Biden Jr. para la economía alcancen un punto crítico el jueves, ya que los fondos para el gobierno federal están próximos a expirar mientras demócratas y republicanos en el Senado contienden por el límite de la deuda.


La Casa Blanca y los líderes demócratas en el Congreso siguen enfrentados a los republicanos y a los moderados dentro de su propio partido por la aprobación de 4.7 billones de dólares en gastos propuestos, así como por la legislación para suspender el límite de deuda y evitar un incumplimiento de la deuda del gobierno de Estados Unidos.

“Están en juego crisis que compiten entre sí, y lo que sucede, por supuesto, cuando el Congreso tiene en el plato prioridades máximas, es que todo se convierte en una sola prioridad”, dijo a Zenger Rachel Snyderman, directora asociada de política económica del Centro de Políticas Bipartidistas.

El líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer (demócrata por Nueva York), y el presidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden Jr., llegan al Capitolio para un almuerzo demócrata del Senado en Washington, DC, el 14 de julio. Biden visitó el Capitolio para dialogar sobre el paquete presupuestario de 3.5 billones de dólares, con los demócratas del Senado. (Drew Angerer/Getty Images)

Si el gobierno no recibe fondos más allá del jueves, el Departamento del Tesoro estima que se quedará sin dinero para pagar sus obligaciones para finales de octubre o a principios de noviembre.

Con el fin de evitar el cierre del gobierno y un impago catastrófico de la deuda estadounidense, la Cámara Baja, liderada por los demócratas, aprobó un proyecto de ley durante el fin de semana para financiar temporalmente al gobierno hasta el 3 de diciembre, y suspender el límite de deuda. Pero después los republicanos del Senado bloquearon esta medida en una votación realizada el lunes por la noche, lo que dejó al Congreso con solo tres días para remediar el problema.

Si bien los republicanos han apoyado el aumento o la suspensión del límite de la deuda en el pasado, como ocurrió tres veces durante la administración del presidente Donald J. Trump, los líderes del partido han cuestionado esta vez el precio de 3.5 billones de dólares del plan presupuestario de los demócratas.

El plan tiene como objetivo invertir en atención médica, licencia parental remunerada, cuidado de niños, educación y energía verde. Pero los republicanos, e incluso algunos demócratas, se han resistido a su costo y dicen que no aumentarán ni suspenderán el límite de deuda por razones relacionadas al nivel de gasto propuesto.

Además del marco presupuestario de 3.5 billones de dólares, la administración de Biden también ha propuesto adjudicar 1.2 billones de dólares a un proyecto de ley de infraestructura, el cual ha recibido algo de apoyo del Partido Republicano.

Líderes republicanos como el líder de la minoría del Senado Mitch McConnell (republicano por Kentucky) han amenazado con emplear el obstruccionismo, que actualmente requiere 60 votos en la cámara dividida 50–50 para aprobar la mayor parte de la legislación, para así detener los planes de gasto y evitar que el techo de la deuda se eleve.

El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell (republicano por Kentucky), se dirige a una reunión de política republicana del Senado en el Capitolio de Estados Unidos, el 18 de mayo. (Kevin Dietsch/Getty Images)

Dicen que los demócratas cuentan con el proceso de reconciliación presupuestaria, que solo requeriría una mayoría simple para aumentar el techo de la deuda sin la cooperación republicana.

“Los demócratas no necesitan nuestra ayuda”, dijo McConnell el lunes. “Tienen todas las herramientas para abordar el límite de la deuda por su cuenta: el mismo proceso de línea partidista que emplearon para controlar el gasto inflacionario en marzo y que ya planean usar este otoño de nueva cuenta”.

A su vez, los demócratas han acusado al Partido Republicano de jugar a la política con la economía, la cual aún se está recuperando de los efectos de la pandemia de coronavirus, y argumentan que los grandes recortes de impuestos aprobados por un Senado liderado por republicanos bajo Trump han aumentado drásticamente la deuda del gobierno.

“Los republicanos quieren comer e irse sin pagar ante una cuenta de proporciones históricas”, dijo el líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer (demócrata por Nueva York), después de la votación del lunes, y señaló que el límite de la deuda fue suspendido bajo la administración de Trump. “Cualquiera que diga que esto es una deuda de los demócratas no está hablando con hechos, sino con ficción. Ambas partes tienen la responsabilidad de pagar la deuda ya contraída”.

Si no se alcanza ningún acuerdo, un tercer cierre en tres años podría entrar en juego. El cierre de 35 días de finales de 2018, hasta principios de 2019, que fue el segundo que tuvo lugar bajo la administración Trump, redujo el producto interno bruto en un estimado de 11 mil millones de dólares, incluidos tres mil millones que nunca se recuperarán, según la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Aun así, los costos de otro cierre serían “insignificantes” comparados con el costo de que Estados Unidos no salde sus préstamos, según Bernard Yaros Jr., economista de Moody’s Analytics.

“Las consecuencias de no aumentar el límite de la deuda a tiempo son mucho mayores”, dijo Yaros, y agregó que un cierre impactaría no solo a los empleados federales esta vez.

“Hemos considerado un escenario en el que la Tesorería ya no puede pagar sus facturas en su totalidad y puntualmente a finales de octubre y el enfrentamiento político sobre el límite de la deuda dura hasta noviembre”, dijo. “En este escenario tan sombrío, estimamos que se perderían seis millones de puestos de trabajo, la tasa de desempleo aumentaría a casi 10 por ciento y la economía se contraería significativamente”.

“No importa cuánto intente la Tesorería priorizar sus obligaciones entrantes, habrá una crisis de confianza … que dejará cicatrices duraderas en la economía”.

El presidente de Estados Unidos, Joseph R. Biden Jr., habla con el entonces líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell (republicano por Kentucky), durante la investidura presidencial en el Capitolio de Estados Unidos, el 20 de enero de 2021. (Alex Wong/Getty Images)

Si bien Estados Unidos no ha incumplido sus deudas en la historia moderna, ha estado cerca de encontrarse en este punto recientemente, por ejemplo, durante el enfrentamiento de 2011, bajo el entonces presidente Barack H. Obama. El Congreso suspendió por última vez el límite de deuda en 2019, hasta el 31 de julio de este año, y desde entonces la Tesorería ha estado operando en “medidas de emergencia” para financiar al gobierno.

“No conocemos muy bien los verdaderos costos económicos, pero sabemos que serían reales y generalizados”, dijo Snyderman, del Centro de Políticas Bipartidistas, acerca del incumplimiento de Estados Unidos. “No hay duda de que, si el Congreso continúa sin unirse para encontrar una solución a esto, la economía vería repercusiones, no solo a nivel nacional, sino internacional”.

Los republicanos han indicado que están dispuestos a apoyar un proyecto de ley independiente para mantener abierto el gobierno, siempre que no cambie permanentemente el límite de la deuda, y solo si los demócratas retiran su propuesta de gasto de 3.5 billones de dólares. Si los demócratas no están dispuestos a reducir esa cifra, los republicanos podrían incluir una disposición de límite de deuda en el mismo proyecto de ley e intentar aprobarla al utilizar la conciliación presupuestaria, como sugiere McConnell.

Pero en ese caso, los 50 demócratas en el Senado aún tendrían que votar al unísono para aprobar la legislación, algo que parece cada vez más improbable conforme se acerca el jueves.

Además de las preocupaciones del Partido Republicano, los demócratas moderados como los senadores Joe Manchin (demócrata por Virginia Occidental) y Kyrsten Sinema (demócrata por Arizona) han criticado el costo del plan de gastos. Si bien la propuesta fue aprobada el sábado por un comité de la Cámara liderado por demócratas, las posibilidades de que el proyecto de ley sea aprobado en ambas cámaras con el apoyo unificado del Partido Demócrata son pocas.

Al final, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata por California), indicó durante las apariciones en los programas matutinos de entrevistas el domingo que “parece evidente” que el presupuesto tendrá que bajar.

No obstante, eso solo creará complicaciones distintas.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata por California) y el líder de la mayoría del Senado de Estados Unidos, Chuck Schumer (demócrata por Nueva York), salen de la oficina del presidente después de que un grupo bipartidista de senadores y funcionarios de la Casa Blanca llegaran a un acuerdo sobre el plan de infraestructura propuesto por la administración de Biden en el Capitolio de Estados Unidos, el 23 de junio. (Samuel Corum/Getty Images)

Cualquier concesión a los moderados sobre el plan de gastos amenaza con descarrilar la aprobación del plan de infraestructura de 1.2 billones de dólares, que fue aprobado con el apoyo de ambos partidos en el Senado en agosto. Algunos representantes demócratas progresistas han amenazado con votar en contra en su cámara si el Senado no está preparado para aprobar el proyecto de ley de gastos con el precio actual.

Gracias a una mayoría más amplia en la Cámara de Representantes, los demócratas pueden permitirse algunos desertores, y Pelosi ha dicho que confía en que tiene los votos necesarios para aprobar el proyecto de ley de infraestructura.

Sin embargo, con el financiamiento para el gobierno federal a punto de expirar, cualquier disputa de este tipo el jueves tendrá menos importancia en comparación con una pregunta más importante: ¿Puede el gobierno de Estados Unidos permanecer solvente?

“Los partidos no tienen una solución bipartidista, pero bien podría haber una, porque ha sido un tema bipartidista en el pasado”, dijo Snyderman. “El liderazgo de ambos partidos cree que es de suma importancia que Estados Unidos continúe pagando sus facturas en su totalidad y puntualmente”.

“Lo que se encuentra en el centro del debate en este momento es cómo llegamos a esa solución”.

Traducción de Yerem Mújica; editado por Yerem Mújica y Melanie Slone



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