Se insta a mexicanos a adoptar perros de la calle

Perros adultos en el refugio San Gregorio tienen un nombre y un lugar donde son tratados con respeto y amor. No todos los animales en México tienen esta misma suerte. strongEl 27 de julio es el Día Internacional del Perro Callejero. /strong(Nazaret Esatrada)

Georgina Huerta, encargada del refugio San Gregorio, en el sur de la Ciudad de México (CDMX), ha rescatado a muchos perros de la calle.

“La historia más triste que he vivido rescatando a los perros es con Gina, quien sufrió maltrato severo”, dice.

“La conocí flaca, con la cabeza pegada a una reja y encadenada. Primero le di de comer, tarea que repetí a lo largo de unas semanas, hasta que los dueños me dijeron que me detuviera. Ellos no lo hacían porque no querían que hiciera popó. Los reporté entonces con la brigada de vigilancia animal [encargada del bienestar de los animales en la Ciudad de México], quienes acudieron al lugar. Llegó la PAOT [Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial] y en una reunión que duró más de 6 horas, pudieron rescatar a la perra y a sus cachorros. Gina llegó al refugio en condiciones lamentables. Estaba tan flaca que se veían hasta sus intestinos”, cuenta.

En México no existe un censo sobre mascotas o animales domésticos. Sin embargo, la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE) estima que hay alrededor de 28 millones. De este universo, más de 23 millones son perros y gatos, de los cuales el 30 por ciento son de hogar y el restante 70 por ciento está en situación de calle.

Actualmente, 7 de cada 10 hogares en México cuentan con una mascota. El Consejo Nacional de Población (CONAPO) revela que el número de perros domésticos aumentó 20 por ciento de 2008 a 2018; mientras tanto, alrededor del 80 por ciento de los habitantes con mascotas tiene caninos en su hogar.

Los animales bajo estas circunstancias se exponen a peligros, sufrimiento y estrés. El maltrato va desde la negligencia en los cuidados básicos hasta la tortura, la mutilación o la muerte intencional.

Duro y al corazón

En México, la mayoría de las mascotas llega a los hogares inesperadamente. Por lo tanto, debido a los gastos de alimentación y atención que implican, al cambio de residencia, o simplemente porque los perros crecen, muchas personas terminan por abandonarlos. Según datos de la Brigada de Vigilancia Animal, hay un millón 200 mil perros callejeros en la CDMX, y los refugios encargados de buscarles hogar son rebasados.

“Los refugios como el mío, donde ya hay 300 perros, están saturados, por lo tanto no puedo recoger a todos los animales que me reportan. Yo únicamente me encargo de aquellos que se encuentran en condiciones lamentables: atropellados, lastimados, con una flacura extrema o muy enfermos”, dijo Huerta.

“En el refugio solo hay perros adultos, viejos y de razas grandes. Se quedan porque nadie los quiere adoptar. Viven hasta 16 años. No los voy a echar a la calle. Son perros sumamente agradecidos, amorosos y nobles. Una vez restablecidos, es hermoso verlos corretear en el jardín. Pero por lo mismo, cuido mucho a quien se los doy”.

La Brigada de Vigilancia Animal (BVA) de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), bajo la Ley de Protección a los Animales de la Ciudad de México, tiene como función prevenir el maltrato animal. Los esteriliza, los rescata si están abandonados y auxilia a los que se encuentran en lugares de difícil acceso.

En tanto, el objetivo de la Subprocuraduría Ambiental, de Protección y Bienestar a los Animales, que depende de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México (PAOT), es ayudar a que los animales estén en óptimas condiciones.

 

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Los refugios tienen mucho cuidado al momento de entregar un animal a un nuevo hogar.

“Primero damos al interesado un minucioso formato. Así vemos si es apto para adoptar”, dice Huerta.

“Luego, hacemos dos entrevistas telefónicas. Después, visitamos la casa. Si está todo bien, dejamos al animal. Nos firman un contrato. El perro se queda 15 días a prueba. Pedimos donativo, que no es obligatorio, y lo recibimos hasta que haya pasado ese tiempo. Nosotros entregamos a los perros vacunados, desparasitados y esterilizados”.

De acuerdo con el Código Penal de la CDMX, quien maltrate y lesione a un animal será castigado con penas de seis meses a dos años de cárcel, y multas de 3 mil a 6 mil pesos. Pero hay muchos casos de abuso, y el rescate resulta costoso.

“Necesitamos muchos recursos para seguir ayudando a los animalitos. Hacemos tres campañas de esterilización gratuita y masiva. Y buscamos voceros que nos ayuden a que las personas tomen conciencia de lo que es tener un perro en casa. Es la única forma para terminar con el abandono”, dice Huerta.

“El refugio funciona desde 2014. Vivimos de donativos. Nuestro objetivo es buscar personas interesadas en adoptar perros. Por eso, ahora que fueron las elecciones, difundimos el ‘Partido de la Adopción Mexicana’. Y el pasado 4 de julio hicimos una pasarela virtual por Internet, para que conocieran a los perros y se animaran a adoptarlos”.

Perros adoptados, perros felices

Algunos perros callejeros corren con suerte al ser recogidos por personas caritativas, lo que les cambia la vida.

“Siempre he tenido perros. A muchos los he recogido. Tuve un callejero que lo salvé de la perrera; estuvo conmigo a lo largo de 18 años. Se dice que uno quiere más a los perros que se compran, pero no siempre es cierto. Los perros callejeros que se adoptan son muy agradecidos”, dice Socorro Rubio, jubilada.

“Hace 11 años que tengo a Iker; a Ramiro, 7Los recibí al mes y medio de edadMe gusta tenerlos cachorros porque así los educo a mi manera. Iker ya era de casa. A Ramiro lo compró mi hijo. Le costó mil 500 [pesos]. Les doy de comer croquetas, carne en lata y arroz con verduras. Y el peluquero los baña, los espulga y los pela. Son perros felices”.

Ramiro, beagle, e Iker, cocker spaniel, son perros muy bien educados, criados en un hogar donde siempre ha habido perros. (Nazaret Estrada)

Muchos concuerdan en que es mejor adoptar un perro que comprar uno de raza.

“Lo mejor es adoptar un perro, porque al comprarlo, fomentamos que se vuelvan ‘negocio’”, dice Martin Ramírez Pérez, profesor de Física y dueño desde hace 9 años de Perlitauna chihuahua cabeza de venado, que recibió como regalo.

“Hay personas que mandan a entrenar a sus perros para que cuiden sus casas o agredan ante intento de ataque o robo. Y no. Los perritos son para acompañarnos, no para servirnos de ellos. Ellos nos necesitan y nosotros a ellos”.

Para tener una mascota en casa, es importante considerar las condiciones, como el tamaño del animal, los cuidados que requiere, el gasto que implica y las características de la casa.

Pablo Sevilla, un artesano, cuenta su experiencia con sus perros, donde aprendió que hay que tomar en cuenta todos estos aspectos.

“A Flany lo encontré en un parque. Era un cocker spaniel. Lo bañé, lo desparasité y lo adopté. Estuvo con nosotros cerca de tres años. Mis hijos eran pequeños y lo adoraban, pero vivíamos en un departamentito. Y yo no disponía de tiempo para cuidarlo, porque además de atender a mis niños, tenía que trabajar”, dice.

“El perro comenzó a estar muy estresado. Necesitaba hacer ejercicio. Estaba encerrado todo el día hasta que se deprimió. Aullaba de pena. Era muy triste verlo así. Me di cuenta de que no podía cuidarlo adecuadamente. Y tuve que buscarle un dueño mejor. Lo llevé a una zona boscosa donde hay casas grandes y se lo di a un guardabosques que se enamoró de él”.

La historia fue muy diferente con el paso del tiempo.

“Quince años después, cuando mi hija, que ahora vive en una casa grande, me pidió una mascota, pensé que tal vez era el momento intentarlo”, dice Sevilla.

Ónix, recogida de una casa temporal, rescatada de un lugar donde la maltrataban, hoy tiene un hogar donde es feliz. (Larsa Barón/Zenger)

“Buscamos un perro pequeñito, para que fuera manejable. Y encontramos en Internet una casa temporal donde recogen perros maltratados y los dan en adopción. Ahora Ónix, una perrita chihuahua pelos de alambre, tiene mucho espacio y está muy bien atendida por mi hija, que ya tiene edad para hacerse cargo de una mascota”, cuenta.

“Aprendí que antes de recoger a un perro de la calle, hay que tener en cuenta el tamaño del animal, la casa donde se vive, el tiempo para cuidarlo y pasearlo y el dinero para medicamentos y comida. Los perros requieren de mucha atención y cuidados. Un perro adoptado puede cambiar tu vida”, dice Sevilla.

Para hacer denuncias de maltrato animal en alguna de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, se puede llamar a 55-1312-4660.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)



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