Origen e historia del balero, un juguete divertido y clásico 

Dentro de los varios juguetes típicos mexicanos que se usaban mucho en el siglo XX, se encuentra el balero. Después de jugar con este juguete de madera, el niño o adulto terminaba lastimado de la mano. No importaba, siempre y cuando se introdujera este cilindro en un palito, el símbolo de ganar.

Un balero está conformado por un barril de madera cuyo tamaño puede variar. Tiene un hueco en el centro, atado a un cordel de un pequeño palo.

Los registros encontrados dentro de los descubrimientos mayas del período Clásico, entre el 250 y 950 a.C., indican que existía un juego muy parecido. En el estado de Yucatán, se descubrió un tratado maya que mostraba qué era un balero y cómo se jugaba. Tenía la forma de un barril de madera hecho con cráneos humanos. Este fue el comienzo de un juego que terminó por conocerse en gran parte de América Latina desde épocas precolombinas, con un nombre distinto en cada país.

 

 


Con el paso del tiempo, se han diversificado los materiales y se han vuelto visiblemente menos agresivos. El origen del nombre que se le da hoy es discutido por varios estudiosos, pero se sabe que derivó de las palabras bille bouquet. El significado de bouquet proviene de boucquet—“macho cabrío”—y es de la Francia del siglo XVII. Otro origen podría ser bille— “palito o pequeña bola”—y bouquet, diminutivo de bola o boca. El escritor Miguel de Cervantes Saavedra utilizó la palabra bilbos en sus escritos para referirse a espadas del siglo XI con punta y bola, hechas en Bilboa.

 

En Europa, jugar al bilboquet o balero también es una tradición muy antigua. Existen grabados del siglo XVII que dejan ver a jugadores franceses jugando al balero, una actividad muy popular en las cortes reales. Se dice que Enrique III, uno de los reyes de Francia, lo puso de moda durante su mandato, pues fue un gran aficionado y lo jugaba por todos los pasillos de su palacio.

También el pueblo lo jugaba sin ningún problema, ya que no variaba entre clases sociales. Hay rastros del juego por todo el planeta, desde Japón hasta los pueblos de América del Sur, pasando por el Ártico y las tribus norteamericanas. Se cree que varias culturas lo fueron imitando, desde que los viajeros europeos se detuvieron a conocer de otras sociedades.

“Jugar al balero es de mucha práctica y habilidad. Quienes compran un balero saben que sufrirán, pero se divertirán por horas intentando meterlo. Los niños de ahora no les llama la atención este tipo de juguete, ya que se les hace muy aburrido. Es más común que un adulto me compre uno, a que un niño lo pida. La gente lo compra más de manera nostálgica. No los vendo mucho, pero los sigo ofertando en mi puesto en el mercado”, dijo Guillermina Sosa Landa, locataria del mercado Hidalgo.

El balero es un juego de destreza y habilidad. (Foto de Carlos Ramírez)

“Yo le podría decir, que antes, mi mamá en este puesto vendía hasta 30 baleros en una semana. Ahora si vendo 1 o 2 al mes es mucho, pero solo a personas adultas, ya que lo compran solo por recuerdo o como parte de decoración para su casa”, dijo Sosa Landa.

¿En qué consiste el juego? Se necesita mucha habilidad y serenidad, pues el punto es atrapar con el palo el barril de madera mientras este gire en el aire. Es normal que niños y adultos se lastimen en el primer intento, pero eso no le quita lo divertido, sino todo lo contrario; se necesita práctica y paciencia.

En otros países, como Bolivia, se le conoce como choca o enchoque. Los venezolanos le llaman perinola o juego de la coca, los cubanos le llaman hoyuelo, y en El Salvador le llaman capirucho.

En todos los países este juguete es muy querido por haberle quitado lo aburrido a muchos momentos de monotonía.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)



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