La locura comercial de los pulpos reversibles

En 2020, un peluche llegó con mucha aceptación entre los consumidores mexicanos. Es un pulpito reversible que muestra dos caritas diferentes, una sonriente y otra enojada.

Su popularidad creció de manera rápida debido a que se hizo viral a través de Internet, gracias a las diferentes redes sociales como Facebook, Instagram y Tik-Tok.

Su venta en línea fue bastante alta en la pasada temporada decembrina, ya que tanto niños como adultos deseaban tenerlo. Es considerado tierno y muy llamativo y sirve como obsequio, incluso para la fecha del “Día del Amor y la Amistad” que se aproxima, el 14 de febrero.

¿Cuál es el origen de estos peluches?

Este peluche fue fabricado por la empresa TeeTurtle Toys. Cuando se puso a la venta en el mercado, su eslogan fue, “Mostrar tu lado de ánimo al mundo”. El público meta fue de niños de 6 años. Sin embargo, a través de Internet se filtró una supuesta información sobre estos peluches, la cual decía que se habían creado con el propósito de ayudar a los niños con problemas de Trastorno Déficit de Atención, Autismo y Asperger.

Esta situación comenzó a dividir al público consumidor. Algunos decían que solo era un juguete normal, mientras que otros aseguraban que tenía un uso terapéutico y que especialistas lo usaban para conocer el estado de ánimo de los niños con algún tipo de problema para expresar sus emociones durante las visitas al doctor o psicólogo.

Algunos doctores sí lo usan así.

Su popularidad creció de manera rápida debido a que se hizo viral a través de Internet. (Product image/Amazon)

“Este peluche lo empecé a utilizar en sesiones que tenía con los niños que no responden algunas preguntas de manera directa”, dijo Leonor Aguilar Sepúlveda, licenciada en Psicología, egresada de la Universidad Veracruzana. “Es ahí cuando uso al pulpito, explicándole al niño que me conteste a través de él, usando la carita de feliz o enojado del peluche. De esta manera los niños se sienten en confianza conmigo y los ayudo de mejor manera en su terapia”.

Algunas personas recomendaron no comprarlos, ya que hacerlo podría perjudicar a los niños en terapia, quienes no los encontrarían o los verían muy caros. Pero resultó ser un rumor, ya que se fabrican como juguete simplemente.

Además, no son escasos, sobre todo en México.

Gracias a la demanda, ahora se encuentran en tiendas por Internet, pero el ingenio del mexicano superó la expectativa, y ahora estos pulpitos se venden en mercados y tianguis o con vendedores ambulantes que los ofertan en los semáforos de las principales calles y avenidas, en precios que rondan de 80 a 150 pesos, según el tamaño.

Las personas de todas las edades los disfrutan.

“Mi abuelo me regaló este pulpito de peluche”, dijo Lizet Cruz Mora, estudiante de la licenciatura en Comunicación de la Universidad Veracruzana. “Se me hizo un peluche bonito y curioso y aproveché para pedírselo en Navidad. Lo tengo en mi cama y lo uso como un peluche normal, ya que me da mucha risa jugar con él, si está feliz o enojado. Lo veo como un juguete y hasta ahí”.

Como muchas otras tendencias en el pasado, por ejemplo las muñecas Cabbage Patch en la década de 1980, este juguete vive ahora la fama, aumentada hoy gracias al Internet.

(Editado por Melanie Slone)



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