En medio de una gran división política, Argentina se prepara para elecciones primarias nacionales

Argentinos se manifiestan en las calles de Buenos Aires, el 16 de agosto. En la Marcha de las piedras recuerdan las más de 110 muertes por COVID-19 en el país en ese momento, con una piedra como símbolo de cada víctima. En las elecciones de este domingo, podrán expresar su descontento o apoyo al gobierno y su manejo de la pandemia y otros temas. (Tomas Cuesta/Getty Images)

Con el marco de una crisis económica y política, Argentina celebrará unas elecciones primarias que servirán para medir el nivel de aprobación a la gestión del presidente Alberto Fernández.

Este domingo 12 de septiembre, los argentinos volverán a las urnas para definir quiénes serán los candidatos que podrán optar para renovar un tercio de los escaños del Senado y la mitad del Congreso de los Diputados.


En el país sudamericano es obligatorio que los candidatos de todas las agrupaciones políticas se presenten a unas elecciones primarias que se realizan en simultáneo a nivel nacional. Esto sucede incluso con candidatos de consenso que no se enfrentan a nadie dentro de su partido.

Además de servir para definir a los candidatos de cada partido, el ejercicio funciona para medir la fuerza de cada partido de cara a los comicios finales.

Si bien las elecciones primarias no suelen tener tanta importancia en otros países, en Argentina pueden ser muy trascendentales en lo económico y lo social. Los resultados de las últimas PASO (elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), celebradas en agosto de 2019, desencadenaron una corrida cambiaria y bursátil que derivó en que se duplicara el llamado “riesgo país” y en una devaluación del peso argentino en torno al 20 por ciento.

Quien fuese el gran ganador de esas elecciones, el actual presidente Alberto Fernández, hoy está en una coyuntura muy diferente.

“La situación en Argentina es muy distinta a la de 2019, cuando Alberto Fernández ganó las elecciones presidenciales. En aquella elección, muchos de los votos que recibió el Frente de Todos [la coalición que llevó a Fernández al poder] provenían de ciudadanos desilusionados con la gestión económica del expresidente liberal Mauricio Macri”, dijo a Zenger Nicolás Solari, analista político de Real Time Data Corp. “En estos dos años al frente de la Casa Rosada, el presidente Fernández no pudo enderezar la economía argentina, y eso ha llevado a que crezca la desilusión con su gobierno. En este sentido, nuestros estudios muestran que la coalición gubernamental experimentaría un fuerte retroceso en las urnas”, dijo.

Para Jorge Giacobbe, analista político de Giacobbe & Asociados, es crucial entender cómo se compone la coalición oficialista del Frente de Todos.

“Esta fuerza política no es de Alberto Fernández. Tampoco es una alianza. Se trata de la fuerza de Cristina Fernández de Kirchner [expresidenta de Argentina entre 2007 y 2015, lideresa de una corriente del peronismo llamada kirchnerismo]. … De modo que Alberto Fernández no es un líder, sino que es el chivo expiatorio de un grupo que pretendió volver al poder sin sufrir los desgastes del drama que iban a tener que gestionar”, dijo a Zenger.

Alberto Fernández se unió a Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta de Argentina entre 2007 y 2015 y lideresa de una facción del peronismo llamada kirchnerismo. (Natacha Pisarenko–Pool/Getty Images)

Desde mediados del siglo XX, el movimiento político más influyente de Argentina es el peronismo, una ideología basada en las políticas de justicia social promulgadas por Juan Domingo Perón (1895–1974). Dentro del peronismo han existido diversas corrientes, como el menemismo, el kirchnerismo o el peronismo federal. Desde la última presidencia de Perón, solo ha habido tres presidentes no peronistas electos: Raúl Alfonsín (1983–1989), Fernando de la Rúa (1999–2001) y Mauricio Macri (2015–2019).

Fernández asumió la presidencia el 10 de diciembre de 2019. En menos de dos años de gestión, no solo se enfrentó a la pandemia, que tiene a la Argentina como uno de los diez países con más casos de COVID-19 en el mundo, y al empeoramiento de los indicadores económicos como el que mide el aumento de la pobreza extrema, sino también a numerosos escándalos políticos.

A inicios de 2021, se destapó el escándalo del “vacunatorio VIP” en el Ministerio de Salud, cuando se descubrió que diversos ciudadanos cercanos a la cúpula política del gobierno se vacunaron preferentemente, con el beneplácito del entonces ministro, Ginés González García, a quien Fernández pidió la renuncia.

En el plano internacional, Fernández fue ampliamente criticado a mediados de junio cuando, en un acto junto al presidente de España, aseguró que los argentinos descendían de los barcos [migración europea], mientras que los mexicanos provenían de los indígenas, y los brasileños de la selva. El presidente atribuyó erróneamente la frase al premio Nobel mexicano Octavio Paz.

Sin embargo, el mayor escándalo llegaría a mediados de agosto, cuando circularon en redes sociales fotos del cumpleaños de Fabiola Yáñez, la pareja de Alberto Fernández, celebrado en julio de 2020, en la residencia presidencial. Para el momento de la celebración, las reuniones sociales estaban prohibidas por un decreto ejecutivo.

Esto desató la indignación de la oposición en Argentina, y Fernández fue imputado por violar la regulación que él mismo firmó.

Eduardo Feinmann, periodista argentino crítico del gobierno, compartió un video en Twitter que compara la imagen con las declaraciones de Fernández en aquel momento.

Ante este panorama, los resultados de las PASO podrían servir para medir la popularidad del gobierno y su capacidad de recuperarse del aparente rechazo general a la gestión de Fernández.

“Lo que se movió, en comparación con el 2019, es el voto blando de un público que estaba enojado con Cristina Kirchner y también estaba enojado con Mauricio Macri. El público blando siempre está enojado con quien está en el poder. [Ese público] vio en Alberto [Fernández] la posibilidad de un kirchnerismo más amable, un presidente moderado, de corte liberal, que asuste menos que Cristina [Kirchner]. … Esa gente entendió durante estos dos años que ese presidente no apareció, y tienden a redefinir su comportamiento electoral en estas elecciones”, dijo Giacobbe.

Carlos Fara, consultor político, considera que cualquier resultado que no sea una victoria perjudicaría al oficialismo. “El gobierno tiene que sacar suficiente diferencia en estas PASO, aun cuando esta vez vote menos gente por el fastidio que hay con la elección y con la política. Siempre en la elección general va a votar más gente que en las primarias, y esa mayor concurrencia favorece a Juntos por el Cambio, la principal oposición. De manera que si la elección es un poco ajustada, aún ganando [el gobierno actual Frente de Todos], puede confirmar las preocupaciones sobre un empate o una derrota por poca diferencia en la elección de noviembre”, dijo a Zenger.

Por otra parte, la oposición presenta a muchos políticos reconocidos en estas primarias legislativas. Hasta cinco precandidatos presidenciales de 2019 (Nicolás del Caño, Juan José Gómez Centurión, José Luis Espert, Manuela Castañeira y Alejandro Biondini) se presentan en esta ocasión para optar por un escaño en el Congreso, aunque representan diferentes grupos políticos.

“Si uno se fija en las primarias de elecciones anteriores, también hay una amplia variedad de oferta que después se queda fuera de la competencia por no alcanzar el 1.5 por ciento de los votos”, dijo Fara. “Además de eso, por supuesto, es una oportunidad para que la oposición pueda ganar puestos que pierda el oficialismo. … Hay ocho provincias que eligen senadores, de las cuales cinco tendrán el resultado esperable. Pero hay tres en las cuales el gobierno puede perder senadores: Corrientes, Santa Fe y Chubut. … Eso aleja al oficialismo de la posibilidad de alcanzar los dos tercios en el Senado, forzándolos a tener que negociar para alcanzar el quórum”, dijo Fara.

El presidente Alberto Fernández descubrirá si se apoya o se rechaza a su gobierno. (Marcos Brindicci/Getty Images)

Otras grandes figuras de la oposición ligadas al gobierno del expresidente Mauricio Macri, como la exgobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, buscan una banca en el Congreso, a través de la coalición de Juntos por el Cambio.

“Las primarias son cruciales porque pondrán a prueba el liderazgo del presidente Alberto Fernández, quien eligió a los candidatos en los principales distritos del país y sostiene que la elección es un plebiscito de su gobierno. También es crucial para Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quien eligió a los principales candidatos de la coalición opositora y se erige como el candidato a presidente de la oposición de cara a 2023”, dijo Solari.

“En general, el resultado de las PASO se correlaciona fuertemente con el de las elecciones generales, aunque también es cierto que entre una y otra elección se suele constatar un crecimiento de la principal fuerza no peronista, en detrimento de los partidos más pequeños”, dijo.

“La opinión pública no sale a votar ahora para darle más o menos diputados o senadores al kirchnerismo. El criterio es mucho más sencillo: darle una caricia al gobierno o darle un cachetazo al gobierno. Es decir, premiar o castigar”, dijo Giacobbe. “Esa es la importancia de estas PASO. No el balance de diputados, no las propuestas. No otra cosa que ese criterio, que suena sencillo, pero es el más concreto de todos”, dijo.

Los resultados de estas elecciones llegarán más tarde de lo común, como anunciaron las autoridades, al ser necesario cumplir con los protocolos sanitarios en los centros de votación. A las 11 de la noche apenas se conocerán los primeros resultados, lo cual elevará la tensión en este proceso electoral.

Editado por Melanie Slone y Gabriela Alejandra Olmos



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