Acompañar en la tercera edad, un oficio de entrega

En todo hogar llega un momento en que es necesario cuidar a un adulto mayor, ya que muchas veces estas personas están limitadas en sus acciones o movimientos.

Cuando se decide por algún motivo que la familia no podrá hacerse cargo de los cuidados, se analiza minuciosamente la casa de descanso o se busca a una persona con la técnica que es profesional en los cuidados, como Erika Lizeth Cervantes González, quien trabaja en servicio de asistencia para adultos mayores en hogar particular en la ciudad de Veracruz.

“Inicié tomando cursos de cuidados mayores que impartía el DIF de Veracruz hace muchos años”, dijo. “Aprendí sobre todo cómo manejarlos físicamente, ya que no todo es manejo de fuerza, sino de maniobras para ayudarlos a levantarse o acostarlos”.

Ella cuenta sobre los cuidados especiales que requieren.

“Cómo hablar con ellos, saber todos sus padecimientos y alergias, tener los números telefónicos en caso de alguna situación de emergencia para localizar a los familiares … En fin, son muchas situaciones que se deben considerar y todo nuevo conocimiento no está de más aprender”, dijo.

Dar la mejor calidad de vida y asistencia al adulto mayor debe ser primordial para la familia. Un cuidador también puede servir de compañía. (Juan Goyache/Unsplash)

¿Qué debe tomarse en cuenta a la hora de elegir a la persona que se encargará de los cuidados del familiar de la tercera edad? Primero, debe tratar a su paciente con mucho cariño, para así poder ayudarlo a mejorar su estado mental, físico y, sobre todo, social.

También es importante conocer las necesidades del adulto a cuidar, saber con qué recursos se cuenta, así como conocer qué familiar estará disponible en caso de emergencia.

Es necesario considerar si tiene alguna enfermedad que necesite de alguna enfermera o médico especialista, para llevar a cabo mejor la labor de asistencia.

“Esta labor la aprendí para cuidar a mi padre”, dijo Cervantes González. “Poco a poco fui aprendiendo de cuidados conforme pasaron los años. Mi padre no podía hacer cosas ya él solo; fue ahí donde empecé a documentarme y tomar el curso para cuidado del adulto mayor”.

El plan para el cuidado del adulto mayor debe desarrollarse de manera consensuada, tanto con la familia como con la persona de la tercera edad. Hay que establecer rutinas del día, como la hora del baño, las terapias que necesite, la hora de dormir y la toma de algunas medicinas. De esta manera el adulto mayor se sentirá seguro.

Las jornadas del cuidador del adulto mayor pueden muy pesadas y extenuantes, según la condición de su paciente. Los horarios pueden ser solo de 8 horas al día, o pueden extenderse hasta 12 horas o más.

La vocación resulta importante, así como el tiempo disponible.

Los adultos mayores deben tener la oportunidad de disfrutar su tiempo, y un cuidador puede ayudar a la familia a que así sea. (Christian Bowen/Unsplash)

“Mi padre falleció, así que lo vi como una labor de poder ayudar a alguien más que necesitara mi ayuda, y fue así como ofrecí mis servicios en redes sociales”, dijo Cervantes González.

“Soy madre y tengo 2 hijos universitarios. He sabido balancear los quehaceres del hogar, la atención de mis hijos y mi trabajo, y hasta ahorita no he tenido ningún problema con mi vida personal y laboral; hay tiempo para todo”, dice.

La cuidadora cuenta que ha sido un proceso aprender a llevar a cabo su empleo sin contratiempos y con inteligencia.

“Las dificultades que he tenido que sortear fue al principio cuando comencé a trabajar, ya que había veces que me tocaban abuelos con algo de sobrepeso y tenía que ayudarlos a levantarse o casi llevarlos cargando al baño, pero como todo trabajo hay que ser hábil, antes que usar la fuerza”, dijo.

Es importante procurar la calidad de vida del adulto mayor que vive en casa y respetar sus necesidades. No siempre es posible contratar ayuda.

“Hay quienes deciden llevar a sus adultos mayores a un lugar especial y eso está bien. En mi caso no contamos con el recurso para hacerlo con mi papá, entonces tuve que ajustar mi rutina”, dijo Rosario Coba Oropeza, ama de casa de 55 años.

“Mi papá falleció hace dos años y lo tuvimos en cama casi cinco; tenía 89 años. No te voy a mentir, es algo bastante agotador porque ya en la etapa final tienes que estar prácticamente 24-7 a su lado. En mi familia somos cuatro hermanos y dos tienen hijos menores que atender, por lo que a unos se les complicaba más que a otros estar ahí”.

A pesar del esfuerzo, Coba Oropeza está feliz de haber podido estar con su padre.

“Al final de todo, cuidar a mi papá ha sido una experiencia hermosa y me alegro poder haber compartido esos momentos con él”, dijo.

(Editado por Melanie Slone y LuzMarina Rojas-Carhuas)



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